Aunque fuera del ámbito estricto del
macizo, Hostalric hace patente otro fenómeno medieval
relacionado con los castillos: las villas amuralladas.
Las murallas suponían una defensa contra los invasores,
pero también contra los indeseables: las puertas de
la villa se cerraban durante la noche para impedir la entrada
de malhechores, y de los vecinos que no llegaban a tiempo
a la ciudad y tenían que pasar la noche al raso.