Los dólmenes del Montseny que fueron encontrados,
la gran mayoría, en la Serra de l’Arca, entre
Aiguafreda y el Brull, datan de finales del Neolítico,
hacia el segundo milenio antes de Cristo. Son sepulcros megalíticos
y en su interior se inhumaban los cadáveres rodeados
con sus armas y algunas ofrendas. La palabra dolmen proviene
de la expresión bretona tol men, que significa “tabla
de piedra”.