Su época más gloriosa está entre los
siglos XIII y XIV. Su situación, en lo alto del cerro
homónimo, de 649 metros, permitía el dominio
de un gran sector de la depresión prelitoral, vía
de paso de primera importancia. El origen del castillo es
de finales del siglo X. Tenía tres recintos; yusero,
patio de armas y soberano. Josep Aragay (1889-1968), en su
poema “El Castell” contrasta, con recuerdo romántico,
la descripción de Bernat Desclot: “ cortinas
y ventanas, litera y armario, que hicieron en su día
el interior bello, alfombras y sedas que hicieron que fuera
un hostal confortable en el umbrío invierno, queda
lejos, sin arcos, inhospitalario, es hogar sin llama y sin
calor”.