El paisaje salvaje y sombrío del Gorg Negre de Gualba
a contribuido seguramente a empaparlo de leyendas infernales.
Brujas y brujos iban a bailar y después cuando subían
a celebrar el sábat a la Plana de les Bruixes, era
el diablo en persona quien se bañaba en las aguas negras
del embalse.